MONTAJE

PSICOLÓGICO, MENTAL

 

Sangre y arena (1922) de Fred Niblo

En Sangre y Arena (1922) de Fred Niblo la secuencia de la seducción (48:00 al 51:00) de Juan Gallardo (Rudolph Valentino) por la vampiresa Dña Sol (Nita Naldi) tiene una organización o montaje de los planos que da expresión dramática al dilema interior de un hombre que se debate entre la atracción despertada en él por la seductora dama y la fidelidad a su querida esposa. Es, sobre todo, mediante esa disposición y duración de una docena de planos de la secuencia, con la que se consigue reflejar este dilema interior del personaje central.

(1)   En la sobremesa nocturna, Doña Sol, dispuesta a amenizar la velada, en un plano medio, toma asiento junto a una gran arpa y empieza a tocar.

(2)   En el siguiente plano medio, supuestamente detrás de la dama, Juan Gallardo escucha.

(3)   De vuelta al plano (1) de ella, mientras toca, intenta intuir al soslayo con leves giros de cabeza si él se acerca; efectivamente el protagonista entra en el campo visual del plano colocándose justo detrás de la espalda de la dama.

(4)   Vemos entonces, desde el punto de vista de él, un breve pero crucial inserto en primer plano de la hermosa espalda de ella, en el que destaca el tocado, el collar y la ancha y hechicera espalda ampliamente al descubierto por el escote.

(5)   Tras este inserto continúa el plano anterior (3), eso sí, ahora, el torero, encandilado por la visión y apoyándose con su mano derecha, inclina más y más su cara hacia la espalda al mismo tiempo que su mano izquierda amaga acariciar; ella, presiente la cercanía, deja de ondular las manos en las cuerdas del arpa y se gira hacia él; ambos ven desprenderse la flor de la solapa y caer al suelo.

(6)    Un nuevo inserto en primer plano desde el punto de vista de los dos nos muestra la flor que acaba de caer al suelo y que nadie recoge.

(7)    De vuelta al plano precedente (5) ella se gira más hacia él que sigue mirando pensativo la flor mientras ella, elevando su amplio y seductor pecho hacia él le pregunta: (intertítulo) "¿En qué estás pensando?" Él, dejando de mirar hacia la flor y girando su cara hacia la de ella le contesta: (intertítulo) "En lo guapa que eres". La mano izquierda de ella escala hacia la solapa para atraerlo hacia sí echando la cabeza hacia atrás para que él la bese, pero éste, vacilante (entre la irresistible atracción y la fidelidad marital rememorada en la flor) detiene el hechizo diciendo que es tarde; mira el reloj; ambos ya de pie, se dan la mano en despedida y él se va (hacia la puerta).

(8)  En este momento, hay un inserto en primer plano del bellísimo zapato de la mujer, que está aplastando la flor caída al suelo. (Uno no puede menos de asociar este acto al aplastamiento de la fidelidad de él hacia su esposa por parte de la aspirante belleza sustitutiva).

(9)  Volvemos al plano anterior (7) de ella sola hablándole como si intentara retenerle, mirando hacia (la puerta) donde él se ha ido y, tomando esa dirección, sale del cuadro.

(10)En el siguiente plano medio, en raccord, vemos en primer lugar un florero, a él al fondo a la      izquierda junto a una puerta y, a la derecha, a la dama que entrando en el cuadro va hacia él conversando y, acto seguido, hacia el florero.

(11)Su mano en primer plano coge una rosa del florero en el que se ve una estatuilla venusina.

(12)Sigue al inserto anterior un plano con ellos inversamente colocados en raccord al plano 10 en el cuadro; él a la derecha, y ella entrando por la izquierda, como si se interpusiese en el camino hacia la puerta, se acerca y le coloca la rosa en la solapa (en sustitución). Bien pegado a él, alaba sus férreos brazos (intertítulo) palpándolos e intenta abrazarlo y que la bese; él se resiste aunque corresponde al abrazo con cierta renuencia; ella se aferra con más arrojo a él; éste intenta mirar a otra parte pero finalmente sucumbe en ardor impetuoso; a punto está de sellarse en la apoteosis de un beso; y pareciera que ya sus labios se tocasen a juzgar por el ángulo de la cámara si no fuera porque al girarse la pareja sobre sí misma y verla por el otro lado, constatamos con mayor claridad que sus labios no están en contacto, aunque tampoco se pueda decir que al quite.

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*La disposición o montaje de los planos, en especial los insertos de la espalda o del zapato aplastando la flor, expresan de forma cinematográfica el estado emocional y mental del protagonista y  su dilema interior.