MONTAJE

PSICOLÓGICO, MENTAL

 

El prestamista

En El prestamista (1965) de Sidney Lumet, hay una especie de montaje subliminal cuando el protagonista al ir andando de noche por una calle oye el ladrido de un perro y observa una pelea callejera. Estos hechos disparan en su mente recuerdos similares  de su pasado en un campo de concentración nazi. Primero se intercalan flashbacks de fracción de segundo del campo de concentración como si quisiera reprimirlos. Pero cada vez son más insistentes y de más larga duración. Aquel pasado, en el fondo, cada vez se asemeja más en muchos sentidos con la vida actual que se ha montado en torno a su tienda de prestamista en Nueva York la cual le atenaza como aquel pasado y de la cual sólo se liberará con un doloroso paso a ese reconocimiento.